Pocas veces en la historia argentina, hubo un hecho tan trascendente como la elección de Jorge Mario Bergoglio como nuevo Pontífice de la Iglesia Católica. La elección del Papa Francisco ha puesto a nuestro país en boca de todo el mundo y muchos ven en ese hecho la posibilidad de incrementar el interés del mundo hacia nosotros.
Y Córdoba, en su condición de territorio jesuita, tiene una gran chance de sumar una nueva perspectiva en términos turísticos al que ya tiene como Patrimonio de la Humanidad reconocido por UNESCO.
Por lo menos, en este nombramiento, el director de la Estancia de Caroya, Claudio Videla, visualiza una oportunidad: “Tenemos que hacer un aprovechamiento. Hemos estado reunidos con las guías y charlando para que nuestro discurso museístico se imprima más en estos días sobre lo que heredamos del legado jesuita. La transformación social, económica, y cultural que lograron los jesuitas en la zona -con el desarrollo de estos emprendimientos productivos que fueron las estancias- fue fantástica”.
El director del Museo Jesuítico de Jesús María, Nelso Lenarduzzi, fue un poco más escéptico al respecto: “Pienso que el movimiento turístico está más en la declaratoria como Patrimonio de la Humanidad y lo que despierta el recorrido de las cinco estancias. Un primer coletazo de este nombramiento es que la Provincia para Semana Santa va a realizar cuatro actividades musicales que no las tenía previstas. Pasada la euforia, sino tenemos la visita del Papa a las Estancias o a Córdoba no creo que vaya a ser más fuerte”.
Lo cierto es que es demasiado reciente como para evaluar si los turistas que llegaron en estos días lo hicieron como consecuencia de la curiosidad por los jesuitas a partir del primer Papa jesuita de la historia. Pero no se notó ningún movimiento extra en términos turísticos al que tienen las estancias en esta época.
La proximidad de la Semana Santa, seguramente, incrementará el flujo de visitantes a nuestra zona, sobre todo porque se vienen promocionando actividades culturales y musicales en nuestras estancias.
Una historia que recorrió la provincia y el país esta semana tuvo que ver con la presencia del entonces sacerdote Jorge Mario Bergoglio en la Estancia de Jesús María a principios de los ‘80. Vino con una instrucción precisa de la Compañía de Jesús: seleccionar algunos objetos de la colección jesuita para ornamentar una capilla en San Miguel, provincia de Buenos Aires.
Para los “guardianes” del museo, la misión de Bergoglio les resultó en ese entonces antipática, reacios como eran a desprenderse de los objetos que formaban parte de la colección. Hubo, incluso, un intercambio verbal poco amistoso que hoy forma parte del recuerdo del paso del Papa Francisco por nuestra zona.
No hay comentarios:
Publicar un comentario