A mediados o fines de esta semana, La Municipalidad de Jesús María prevé comenzar con una intervención sobre el Río Guanusacate para reparar los daños ocasionados por la fuerte crecida registrada el último día de octubre pasado, que se terminó llevando el puente Centenario y costó la vida de un remisero.
Tras haber recibido la correspondiente autorización e indicaciones técnicas de parte de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia, el municipio podrá acceder al cauce, para recuperar gaviones, nivelar el lecho del río y mejorar las riberas.
Se trata de correcciones provisorias y sujetas a condicionantes propios de la época (que el nivel de agua permita trabajar sin problemas), mientras se realizan las evaluaciones técnicas para una solución más de fondo en las defensas.
La Municipalidad tiene activados ya los trámites administrativos de rigor para la compra de materiales: piedra de primera voladura (grandes), y otra más pequeñas para armar gaviones, además del contrato de horas de máquinas.
Cagliero detalló que serán puntualmente cuatro los ejes de obra:
Refuerzo. Contener y mejorar las defensas en la curva que el río hace a la altura de calle Santiago del Estero, que es uno de los lugares donde más daño causó la creciente y provocó la caída de gaviones. Allí se acumulará piedra, casi hasta la altura de la Costanera. Según los técnicos, el desplome de los gaviones no se habría producido por efecto del agua por debajo de los mismos, sino en la parte superior, lo que impone a futuro sumar una línea más de gaviones en altura.
Guía. Cagliero también indicó que se acumulará arena en el lecho, sobre todo para proteger un caño de cloacas que atraviesa el río, y que se modificarán pendientes para inducir el curso de agua hacia la sector oeste (del lado de barrio Italia), para alejarlo lo más posible de los gaviones afectados. Además habrá tareas para recomponer la ribera oeste, que también fue “comida” por la correntada.
Paso. También se instrumentará un vado provisorio detrás del tanque de agua, para comunicar la zona de La Costanera con la Casa de Matías. Se trata de un paso precario, en el mismo lugar donde años atrás existía un vado de cemento que también destruyó una creciente del río.
Asimismo, los técnicos recomendaron “no tocar” por ahora los restos del Puente Centenario, ni siquiera para desarmar lo que quedó.
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