A diferencia de otros proyectos similares en el pasado, esta vez los socios que participan de las actividades aéreas son quienes avalan y sostienen la propuesta de enajenar el actual predio para comprar uno nuevo, incrementar el tamaño de la pista, construir hangares nuevos, y edificar instalaciones que le permitan a la institución generar recursos a través de escuelas de vuelo, remolque de aeroplanos, hangaraje, entre otras actividades.
El anteproyecto fue realizado por la ingeniera civil Adriana Tagliaferri, hermana de Roberto Tagliaferri, uno de los más férreos socios defensores de la actividad en la ciudad, y fue presentado oficialmente el pasado martes durante la asamblea de socios que aprobó memoria y balance 2012, y una modificación del estatuto para adaptarse a una reciente exención impositiva.
Más que en los ‘90, el déficit de terrenos en Jesús María ha venido elevando sus precios a un ritmo demoledor. En ese contexto no son muchas las instituciones que cuentan con 27 hectáreas para lotear. Alianza sí cuenta con esa cantidad lo que la transforma en una institución poderosa en términos de patrimonio pero, paralelamente, con dificultades para el sostenimiento de las actividades.
Los números que maneja el club no son producto del capricho sino de las averiguaciones de mercado y del estudio que está haciendo un nieto del socio Oscar Sedo y que se pueden resumir en los siguientes términos: con la venta del 40 por ciento del aeródromo actual se obtendrían los 20 millones de pesos que se requieren para la adquisición de un nuevo predio de 150 hectáreas en Jesús María donde se mudaría el aeródromo. El dinero alcanza para motorizar un proyecto que incluye pista asfaltada, hangares, torre de control, pileta, canchas de distintos deportes, quincho, y hasta un pequeño lago artificial. Obviamente que esas nuevas instalaciones no ocuparían las 150 hectáreas por lo que se pondrían en alquiler las restantes para sostenimiento exclusivo del aeroclub.
El 60 por ciento restante del actual aeródromo se utilizaría para generarle al club una renta que le permita sostener las actividades deportivas sin sobresaltos. La inversión podría realizarse en campos, bienes inmuebles u otros proyectos que pongan en marcha el patrimonio que hoy la institución tiene paralizado.
Por ahora, proyecto
“Se nos ocurrió a nosotros, la gente del aeroclub, y en coincidencia con necesidades de (los integrantes del aeródromo de) Juárez Celman que tiene una limitación porque cada vez que vuelan y viene un avión internacional tienen que aterrizar. Entonces, pensamos hacer algo más grande, una especie de aeropuerto”, señaló Marchetti.
“La idea -añadió- es primero hacer el nuevo aeroclub, habilitarlo, y después cerrar el actual. Calculamos que con menos de la mitad de la venta del actual aeródromo concretamos el proyecto”.
Actualmente, el aeródromo de Alianza tiene habilitados a cuatro pilotos y tiene aviones en todos los hangares. Aunque no están todos llenos, han logrado que comience a venir gente. El Cessna 150 que es propiedad del club está funcionando desde hace cinco meses y el Pipper PA11 podría estar listo en cinco meses más.
Lo importante para destacar es que la reciente asamblea del pasado martes no aprobó la venta de ningún predio propiedad del club sino que se interiorizó sobre el contenido del proyecto y será una futura asamblea la que deba aprobar el proyecto.
Aeródromo ¿para qué?
De concretarse el nuevo proyecto, la pista tendría capacidad para recibir aeronaves de hasta 19 plazas. Mejoraría las condiciones para el traslado sanitario, para aterrizaje y despegue de aviones hidrantes en la lucha contra el fuego, y hangarar aviones privados que traen turistas que se dedican a la caza de palomas.
Además, montar una buena escuela de vuelo, arrastrar aeroplanos, realizar vuelos de bautismo y de paracaidismos, hacer aeromodelismo y generarle a la institución unos recursos que hoy están muy limitados.
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